En 2023, Luciano Salerno recibió el Premio de Guión por su work-in-progress Tierra adentro, una épica western patagónica inspirada en Una excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla. Hoy contesta cinco preguntas sobre su obra y su proceso de escritura.
¿Cuándo empezaste a escribir?
Empecé a escribir de muy chico, en las máquinas de escribir que había en mi casa y, un poco más adelante, en la primera computadora que llegó a mediados de los 90. Hasta terminar el secundario escribí siempre cuentos cortos, y después en la universidad empecé a escribir guiones de cine. Eventualmente, también empecé a escribir guiones de videojuegos, y eso se terminó transformando en mi profesión más estable. De todos modos, nunca dejé de escribir literatura.
¿Tenés algún tipo de rutina de escritura, o un lugar y un momento predilectos para escribir?
Tengo una rutina de escritura diaria ideal que trato de conciliar con mis ocupaciones laborales, pero eso no significa que la cumpla. En la práctica, los objetivos de los proyectos en los que estoy trabajando en el momento dictan cuándo y cuánto escribo. Siempre hay algún deadline que aumenta muchísimo mi productividad. Más allá de eso, si tuviera que observar mi propio comportamiento, está claro que logro escribir mucho más a la mañana que a la tarde o noche, y una o dos veces por semana escribo en un café o en biblioteca para cambiar de aire.
¿Qué autor te da ganas de escribir cuando lees/ves sus obras?
En general, las películas de Paul Thomas Anderson me dan ganas de escribir guiones. Y cuando leo a Kerouac (u otros autores así de espontáneos y cotidianos) me dan ganas de escribir literatura.
¿De dónde surgió el proyecto de escribir Tierra adentro?
Tierra adentro surgió directamente de ver muchas películas de John Ford, y de la curiosidad de ver si era capaz de escribir un guion así, una épica de fronteras, sin consideraciones de producción. Al escribir cine de ficción uno se limita constantemente por qué cosas se podrían o no podrían hacer al filmar la película (sobre todo en Argentina), y eso a veces funciona muy bien como excusa. Mi hipótesis era que tal vez no es que no puedo hacer una película así por el contexto de producción, sino que posiblemente no tengo ni la capacidad de escribirla. O dicho de otra forma, que tanto énfasis en las limitaciones externas distrae de las limitaciones personales. Fue muy liberador.
¿Cómo es el proceso de revisión de tus textos?
Esto varía enormemente según el contexto: es muy diferente si se trata de un proyecto personal o de uno laboral. Pero en mis proyectos, después de escribir un primer borrador, lo mando a algunos lectores de confianza, recopilo un par de devoluciones, y después lo guardo por algunos meses y trabajo en otra cosa. Cuando llega el momento de la reescritura lo releo, miro los comentarios y hago una nueva versión. Y así sucesivamente. Ocasionalmente hago alguna de estas versiones acompañado de un taller, como el que tuvimos después del concurso, pero el proceso es muy similar.





