Escritor mexicano, ganador del premio Herralde de novela (entre tantos otros). Fue jurado de la edición pasada del premio y nos decía sobre las clínicas:
“El año pasado me tocó estar en la criba y selección final de los textos del premio, y aunque fue tremendamente estimulante, siempre es duro y difícil tener que elegir a unos cuantos ganadores de un montón de gente con mucho talento. He estado mil veces más del lado del que pide que del lado del que entrega, y sé que implica una enorme emoción, ilusión y una apuesta y un vencer a un montón de fantasmas, enviar a un premio como este. Ahora, este año, me toca la parte más feliz que es la parte de trabajar con los escritores y las escritoras premiadas y ver sus libros florecer. No hay nada más hermoso que eso. De todo lo que hace un escritor en la vida, eso precisamente, la oportunidad de trabajar con gente más joven, con ideas más frescas y con ilusiones más auténticas, esa es la parte más hermosa, así que bueno, estoy muy entusiasmado con esto».
* Las clínicas de escritura son un espacio de formación, acompañamiento y experimentación, donde los autores seleccionados trabajan sus proyectos con el apoyo de escritores consagrados, en un entorno que promueve el crecimiento creativo y el intercambio profesional.
Un jurado compuesto por la cineasta Lucrecia Martel, el escritor y editor Héctor Guyot, la dramaturga, directora y actriz Mariana Chaud y el escritor Luis Sagasti seleccionará proyectos de narrativa de ficción y no ficción, guion y dramaturgia.
Nota publicada en La Nación el miércoles 2 de julio de 2025.Leer nota completa
Ya está en marcha la sexta edición del Premio Estímulo a la Escritura “Todos los tiempos el tiempo”, en el que concursan obras en desarrollo de autores de 20 a 40 años, argentinos y residentes en el país, en cuatro categorías: narrativa, narrativa breve, guion y dramaturgia. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 31 de agosto. El certamen ideado en 2020 por Fundación Bunge y Born, Fundación Proa y LA NACIÓN este año entrega cuatro premios de $ 1.800.000 cada uno.
El fallo del jurado se conocerá a finales de noviembre. También se otorgarán ocho menciones especiales a los proyectos más destacados.
Ganadores y “mencionados” podrán participar de las clínicas de escritura, a cargo del escritor mexicano Álvaro Enrigue y la escritora Virginia Cosin.
“Me interesa muchísimo la gestión de una obra, observar el proceso de armado, de alumbramiento de lo que luego será una obra acabada -dice Sagasti a LA NACIÓN-. De modo que es un privilegio ser testigo de esa instancia y, claro, una gran responsabilidad evaluar aquello que se encuentra en estado de ciernes”.
Para Chaud, el premio ocupa un lugar necesario y fundamental para acompañar y difundir obras de artistas. “Siempre resulta motivador leer materiales nuevos que abran un espacio a la reflexión, a la imaginación, a la relectura -destaca-. Me dan muchas ganas de entrar en diálogo con otros creadores para poder eventualmente hacer crecer sus textos”.
Cosin encuentra atractivos varios aspectos del certamen. “Comenzando por la palabra estímulo: pienso en el empuje que necesita un brote floral para abrirse al mundo y, por otro lado, en la posibilidad siempre enriquecedora de los cruces, el intercambio y el contagio entre disciplinas -señala-. Asistir a la aparición de nuevos mundos imaginarios, auscultar los proyectos elegidos y acompañar en la búsqueda del pulso particular de cada texto es para mí un placer y también, por qué no, un gran estímulo”.
Desde su creación en 2020, el premio se consolidó como un espacio de referencia para el acompañamiento y proyección de autores en la etapa temprana de su producción literaria. El objetivo fundacional es alentar el desarrollo de nuevas voces y narrativas.
“Estamos nuevamente reunidas las tres instituciones para seguir adelante con el premio -dice la directora de la Fundación Proa, Adriana Rosenberg-. Esta alianza es firme y valora especialmente la originalidad y el estímulo a la creación. Este año contamos con un nuevo coordinador de amplia trayectoria, Andrés Beláustegui […] y con un jurado de primer nivel, que podrá analizar y evaluar con gran interés los proyectos en desarrollo, considerando todas sus potencialidades. Estamos muy conformes, contentos y con mucha ilusión”.
Iván Petrella, director de Cultura y Ciencia de la Fundación Bunge y Born, resalta que el premio es “también un reflejo de lo que queremos para el país: cooperación entre instituciones para consolidar un proyecto duradero en el tiempo, inversión y estímulo para jóvenes talentos, y una apuesta al futuro, una apuesta que siempre ha salido bien”.
Por sexto año consecutivo, la Fundación Bunge y Born, la Fundación Proa y el diario La Nación convocan a autores de 20 a 40 años de todo el país a presentar obras en proceso de creación en una de las cuatro categorías: Narrativa, Narrativa breve, Guion y Dramaturgia.
En cada categoría, el Premio Estímulo es de $1.800.000, destinado a apoyar el proceso de escritura de los autores y la concreción de la obra. Además de los Premios Estímulo, se otorgarán menciones a los proyectos que se destaquen.
Esta edición contará con un jurado excepcional integrado por cuatro destacadas figuras de la cultura argentina: Mariana Chaud, dramaturga, directora y actriz, reconocida por su obra teatral aguda y original; Héctor Guyot, periodista, editor y escritor, jefe del suplemento Ideas de La Nación; Lucrecia Martel, directora y guionista, autora de una de las filmografías más influyentes del cine latinoamericano contemporáneo; y Luis Sagasti, escritor, ensayista y crítico, cuya obra cruza literatura, música e historia con una prosa reflexiva y singular.
Mariana Chaud
Héctor Guyot
Lucrecia Martel
Luis Sagasti
Los autores que hayan obtenido un premio o una mención asistirán al programa de Clínicas de escritura coordinadas por dos importantes referentes del ámbito literario y cultural.
Las Clínicas de escritura son una instancia central del certamen, orientada a acompañar y potenciar el desarrollo de obras inéditas de autores emergentes en Argentina. Son un espacio de formación, acompañamiento y experimentación, donde los autores seleccionados trabajan sus proyectos con el apoyo de escritores consagrados, en un entorno que promueve el crecimiento creativo y el intercambio profesional.
La convocatoria está abierta hasta el 31 de agosto de 2025.
Las bases y condiciones pueden consultarse en el sitio web todoslostiempos.org.
Próximamente se anunciará la realización de una sesión informativa virtual. En ese encuentro, se presentarán los lineamientos de la convocatoria y se dialogará con autores premiados en ediciones anteriores.
Desde su creación en 2020, el Premio Estímulo a la Escritura, co-organizado por la Fundación Bunge y Born, la Fundación Proa y el diario La Nación, ha recibido más de 6000 proyectos de obra. En estos años se ha consolidado en la escena cultural como un espacio de referencia para el acompañamiento y proyección de autores emergentes en la etapa temprana de su producción literaria. Su objetivo fundacional es alentar el desarrollo de nuevas voces y narrativas a lo largo y ancho del territorio argentino.
Después de cinco años de una valiosa labor como Coordinador General del Premio Estímulo de Escritura Todos los Tiempos el Tiempo, Gastón SolariYrigoyen concluye su etapa al frente del certamen. Desde su creación, Gastón acompañó con compromiso y sensibilidad el desarrollo de este proyecto, consolidándolo como un espacio de referencia para nuevas voces de la escritura contemporánea.
En esta nueva etapa, tenemos el gusto de anunciar que Andrés Beláustegui asumirá la coordinación del Premio. Andrés ha formado parte del comité de preselección de obras desde sus inicios y ha contribuido activamente a la construcción del espíritu que define a Todos los Tiempos el Tiempo.
Agradecemos profundamente a Gastón Solari Yrigoyen por su dedicación, su mirada generosa y su impulso constante. Su labor fue clave para afirmar el carácter abierto y riguroso que hoy distingue al Premio.
Sobre este nuevo comienzo, Andrés Beláustegui expresó:
“Recibo esta responsabilidad con entusiasmo y con la conciencia de continuar un trabajo colectivo que valoro profundamente. El Premio ha demostrado que es posible acompañar escrituras diversas, en todas sus formas. Mi intención es sostener esa propuesta y contribuir a que nuevas voces surjan y se consoliden en el panorama literario y artístico argentino”.
Fundación Bunge y Born, Diario La Nación y Fundación Proa dan la bienvenida a Andrés en este nuevo rol, seguros de que su sensibilidad, criterio y compromiso continuarán fortaleciendo este espacio de encuentro y estímulo creativo.
Andrés Beláustegui
Estudió Letras y Edición en la UBA. Cuenta con más de veinte años de experiencia en el ámbito editorial donde se desempeñó en diversas áreas, en editoriales multinacionales e independientes.
Actualmente dirige la editorial Compañía Naviera Ilimitada, que fundó en 2018. Coordinó el programa de desarrollo editorial del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires durante nueve años. Realiza asesorías a editoriales e instituciones, imparte talleres sobre el quehacer editorial, y produce actividades literarias y culturales.
El libro ilustrado, que en 2023 obtuvo una Mención en la categoría Narrativa Gráfica, creció y se consolidó en las Clínicas de Escritura con Daniel Link. La editorial EnLápiz lo publica a partir de este mes.
Se trata de un libro álbum ilustrado infantil que narra las aventuras de una cebra que se aleja de la sabana para conocer la selva y luego debe encontrar el camino de regreso a casa. En palabras del comité de preselección de la cuarta edición del Premio Estímulo a la Escritura Todos los tiempos el tiempo, la obra «presenta una belleza naif y dulce, que se expresa en los trazos y manchas de la acuarela, y aborda temas importantes como son la identidad, el crecimiento, el deseo y lo desconocido.»
El Jurado que le otorgó una Mención al proyecto estuvo integrado por los destacados escritores Alan Pauls, Héctor Guyot, Paula Pérez Alonso y Romina Paula.
Además de este reconocimiento, «Un camino a rayas» de la autora Lucía Marroquín fue también finalista del Premio APIM 2024 (Asociación de Profesionales de la Ilustración de Madrid) en la categoría Ilustración infantil y juvenil – ficción.
El sello editorial EnLápiz presenta este mes el libro: «Un camino a rayas es un libro álbum, sutil y delicado, escrito e ilustrado por Lucía Marroquín, con páginas donde el texto y la imagen se acarician, o páginas silentes que narran más que las palabras. «
Jazmín Varela, dibujante e historietista, ganó el Premio Estímulo a la Escritura 2024 e ilustró la tapa del libro «Cometierra». “Dibujar es calmar la ansiedad”, dice esta rosarina e ilustradora de editoriales.
[Este artículo fue escrito por Carina Toso y publicado por Rosario12 el 30 de diciembre de 2024. La nota completa puede leerse aquí.]
Desde su mesa de trabajo, Jazmín Varela hilvana imágenes, palabras y trazos que dan forma a un universo donde lo cotidiano se transforma en narrativa visual. Rosario, su ciudad natal, con su río y su tradición artística, parece estar en cada uno de sus dibujos. Ilustradora, historietista y tatuadora. Su obra está en constante movimiento: explora formatos y estilos que oscilan entre lo íntimo y lo universal. Desde 2010, trabaja como ilustradora editorial, pero su mundo creativo se expande con proyectos personales, exhibiciones, libros y tatuajes.
Este año, Jazmín recibió el Premio Estímulo a la Escritura, en la categoría Narrativa Gráfica, por «Campeón», su próximo trabajo. La novela gráfica aborda los vínculos familiares a través de las mascotas, entrelazando realismo social, terror y ciencia ficción. Es un proyecto que comenzó en 2023 y que espera publicar a fines de 2025. “Este premio llegó en un momento crucial. Crear una novela gráfica implica muchísimo tiempo y esfuerzo, y este respaldo me permite dedicarme a la historia con más tranquilidad”, dice. Este reconocimiento no es solo un respaldo financiero, sino también la oportunidad de participar en una clínica con Ariana Harwicz, lo que enriquecerá aún más su proceso creativo.
Dibujar y escribir son formas de procesar su mundo.
Para Jazmín, dibujar y escribir son formas de procesar el mundo. “Me ayudan a calmar la ansiedad. Cuando dibujo, el tiempo pasa rápido y mi conversación interna se desacelera. Es un lugar donde todo tiene sentido por un rato”, dice a Rosario/12. Al momento de elegir con qué materiales expresarse su gustos son variados: fibras, tablet, acrílicos: “Pero ahora estoy muy entusiasmada con el óleo. Lo conocí en el taller de Cris Ozuna, y me encanta porque el tiempo de secado lento me permite ir construyendo la imagen en distintos momentos y queda registro de ese proceso en la pintura”.
Ante la pregunta de cómo se define en lo que hace, responde con sencillez: “Soy dibujante”. Dice que este término engloba su faceta de historietista, ilustradora y tatuadora, aunque cada disciplina tiene sus particularidades. En todas sus obras, busca captar detalles que narren más de lo que parece.
Sus trazos sobre el papel comenzaron, como en muchos otros casos, en la infancia. “Dibujaba Garfield, Snoopy y los personajes de Disney. Pero evitaba las caras humanas porque las narices me parecían un problema, sentía que arruinaban las caras”, recuerda.
En su camino, Maitena fue un faro: “Encontré un ejemplar de Mujeres Alteradas en la sección infantil de una librería y mi mamá me lo compró sin saber bien qué era. Ese libro me abrió una puerta al mundo de las mujeres adultas que me rodeaban. Ahí entendí que podía contar cosas profundas y hacer reír al mismo tiempo”.
Esa conexión temprana con el dibujo se vio interrumpida durante su adolescencia, pero la chispa volvió a encenderse cuando estudió Diseño Gráfico. Fue ahí donde descubrió la ilustración como lenguaje propio y comenzó a tomar talleres con artistas que admiraba.
Su recorrido no estuvo exento de desafíos. Varela es la ilustradora de la tapa del polémico libro de Dolores Reyes, Cometierra, publicado el 2019. Su relato está dirigido a lectores adolescentes y trata temas como femicidios, desigualdad, los vínculos familiares y la búsqueda de justicia. Fue muy criticado por su lenguaje y contenido sexual al ser puesto sobre la mesa en escuelas secundarias para abordar temáticas relacionadas a la Educación Sexual Integral (Esi). Durante los últimos años se presentaron posturas a favor y en contra y el debate sigue en muchas instituciones educativas. Lo cierto es que durante este año fue uno de los libros más vendidos.
Jazmín reflexiona con firmeza sobre los intentos de censura esta obra literaria y otras de su estilo, calificándolos de absurdos. “Decir que un libro no es ‘apropiado para adolescentes’ es ignorar que vivimos en un mundo donde esos chicos y chicas ya están expuestos a todo tipo de contenidos. Libros como Cometierra abordan temas cruciales como la violencia de género desde un lenguaje que conecta y no aleja. Me hubiese encantado leer algo así de chica”.
Otras de sus creaciones son Crisis capilar (2016), Guerra de Soda (2017), Tengo unas flores con tu nombre (2018) y Cotillón (2020), obras que la consolidaron como una de las voces más personales en la historieta argentina. En sus historias, los vínculos, las pequeñas tragedias cotidianas y la efervescencia feminista se convierten en protagonistas. Guerra de Soda, por ejemplo, explora la niñez y las relaciones familiares desde una óptica cargada de ternura y nostalgia, mientras que Tengo unas flores con tu nombre es un homenaje vibrante a un momento de activismo colectivo que marcó su vida.
“Guerra de Soda es muy especial porque fue mi primera historieta y Tengo unas flores con tu nombre es un homenaje a un momento de efervescencia feminista que viví con mucha intensidad, le tengo cariño”, afirmó.
A su historial se suma la Cuadrilla Feminista, un colectivo de artistas gráficas de Rosario que integra y es co-fundadora del Festival Furioso de Dibujo, del que habla con mucho cariño: “Fue mi primera experiencia colectiva y me permitió conocer a muchísima gente que admiro. Ver cómo trabajan otros y entender sus procesos fue revelador. Además, ahí conocí a José Sainz, que me acompaña desde entonces en el desarrollo de mis historietas”.
Su universo creativo se expande también al tatuaje, una disciplina que abrazó en 2018 casi por casualidad, cuando una amiga le prestó una máquina. Desde entonces, dibuja sobre la piel con el mismo compromiso que pone en sus historietas y proyectos editoriales. “Tatuar es un desafío enorme, mucho más complejo de lo que imaginaba, pero me fascina”, confiesa.
En cada línea que traza Jazmín Varela late con una sensibilidad única. Ya sea en sus libros, sus tatuajes o sus historietas. Su obra invita a mirar lo cotidiano con otros ojos, encontrando en los pequeños detalles historias universales.
[Este artículo fue escrito por Carina Toso para Rosario12. La nota original puede leerse aquí.]
Rocío Muñoz ganó el Premio Dramaturgia en 2023 con Campera, una obra de teatro profundamente personal sobre el duelo de un hermano y de la cual el Jurado destacó «un lenguaje particular, inteligente y preciso, doloroso pero lleno de humor». La autora responde cinco preguntas sobre su vínculo a la escritura.
¿Cuándo empezaste a escribir?
Empecé a escribir como excusa para actuar escenas, guiones, monólogos. En un año bastante intenso para mí la escritura empezó a ser más cotidiana y a tener un fin en sí mismo, en una especie de catarsis me empecé a mandar mails a mí misma hablando del duelo, de cosas cotidianas o de imágenes que se me venían a la cabeza. De a poco me empezó a pasar que solo actuar tenía gusto a poco: me encanta y es mi primer amor pero es un amor un poco tóxico. Escribir para mí es una relación más madura, que lleva más tiempo, un espacio donde me habilito el juego de hablar de lo que quiero, como quiero y me dejo ser un todo más que solo un personaje.
¿Tenés algún tipo de rutina de escritura, o un lugar y un momento predilectos para escribir?
No soy para nada metódica, de hecho soy bastante vaga. Por eso los espacios de talleres y la carrera de Escritura Creativa en la UNA son herramientas claves para que me siente a escribir. Necesito tener deadlines y lugares a los que llevar lo que escribo porque si no todo queda en el mundo de las ideas. Esos espacios me ayudan a autoimponerme una rutina y disciplina. Por lo general se me prende la lamparita a la noche, el escritorio se me llena de puchos y empiezo a escribir, pero para que eso pase necesito todo ese sistema detrás empujándome a sentarme y hacerlo.
¿Qué autor te da ganas de escribir cuando lees/ves sus obras?
Soy bastante cipaya para leer, supongo que es porque me crié con una tele con cable en mi cuarto desde muy chica. Sylvia Plath, Lorrie Moore y Vivian Gornick me gustan mucho. Sobre todo las últimas dos por su manera de narrar universos femeninos con mucho humor. Aunque me encanta leer mujeres y creo que de alguna manera algo de estas autoras hay en Campera, el cuento «Nadar de Noche» de Juan Forn fue bastante clave e inspirador para escribir la obra.
¿De dónde surgió el proyecto de escribir Campera?
Campera es una historia que tenía ganas de escribir hace mucho pero no sabía cómo. Desde la muerte de mi hermano sabía que quería contar algo de eso, después me di cuenta que quería hablar de la muerte en sí, pero no me di cuenta de eso hasta que tuve la primera versión. Arrastraba imágenes desde esa cadena de mails que me mandaba a mí misma, algunos eran para él, escribía escenas sueltas y pensaba en la muerte como una espalda que se iba pero no terminaba de poder organizarlo. Hasta que en el taller de escritura de Mariana Chaud y en encuentros con amigos donde llevábamos nuestro material, fui encontrandole un marco y tomó forma de obra.
¿Cómo es el proceso de revisión de tus textos?
Para revisar mis textos por un lado están los talleres y por el otro me hago una trampa que es: sin terminar una primera versión vuelvo siempre a lo que estaba escribiendo, lo cambio y sigo, entonces el final pareciera no llegar nunca. Pero llegar, llega. Al menos el de Campera.
Lara Sade y Camila Tellería obtuvieron el Premio de Narrativa Gráfica en 2023. Su obra, Exterior Playa Atardecer, pertenece a un género híbrido entre la novela, el diario y la ilustración. Narra las vicisitudes de un rodaje independiente en Mar del Plata, y las dificultades que enfrenta un equipo de cineastas inexpertos para filmar una película postapocalíptica de bajo presupuesto. El libro sale publicado hoy, domingo 8 de diciembre, por Corazón de Perrx. Las autoras responden cinco preguntas sobre su vínculo a la escritura.
¿Cuándo empezaron a escribir / ilustrar?
Lara Sade: No hay una fecha o edad precisa. Tengo un recuerdo de niña escribiendo un cuento que ahora pienso sería considerado de terror: dos amigos se convierten en dibujos animados en contra de su voluntad. Después escribí en la adolescencia, pero siempre para mí, casi a escondidas. Recién a los veinte empecé a compartir lo que escribía.
Camila Telleria: Puedo decir que dibujo desde que tengo memoria, pero desde cuándo me considero ilustradora o desde cuándo empecé a dibujar con el estilo que utilizo actualmente, diría que hace unos seis años más o menos.
¿Tienen algún tipo de rutina de escritura, o un lugar y un momento predilectos para escribir/dibujar?
L: Escribo a mano, en cuadernos, hojas borrador. Intento llevar siempre conmigo una libreta. Cuando no puedo: anoto en el celular. No hay lugar, a veces es la cama, otras necesito salir de mi casa. Nada parecido a una rutina. Sí hay, cuando tengo un proyecto en mente, cierto estado de disponibilidad y atención a cómo el proyecto puede nutrirse de lo que sucede a mi alrededor. Cuando tengo una fecha límite, ahí sí: compu o cuaderno sobre la mesa y la determinación de avanzar. Podría considerar que parte de la rutina incluye atravesar una primera frustración cuando me siento a escribir.
C: En general me gusta dibujar por periodos o bloques largos de tiempo, me funciona más armarme un mate y pasar horas dibujando en un solo día, que una constancia más diaria. Siempre fui una persona nocturna, así que por la tarde/noche suele ser mi mayor momento de productividad. Alterno entre música, podcasts o algún video de YouTube de fondo. Además, muy a mi pesar, trabajo mejor bajo presión, hija del rigor que le dicen.
Camila TelleríaLara Sade
¿Qué autor les da ganas de escribir cuando leen/ven sus obras?
L: Clarice Lispector, esa libertad. En poesía, Sharon Olds, Mary Oliver. Ursula K Le Guin. Osvaldo Soriano, donde aparecen el humor y el delirio. Y series como Fleabag, esa frescura, ese uso de la ironía. La lista podría seguir.
C: Si hablamos de “grandes” autores, diría que Gustav Klimt y Alfons Mucha. Sebastián Gordin y Leonardo Gauna son dos artistas argentinos que también influyen mucho en mi quehacer plástico. Otra disciplina que me inspira mucho es el cine, tanto cine tradicional, como cine de animación y series. Las películas que más disfruto son las que me dan ganas de dibujar, casos recientes podrían ser Challengers de Luca Guadagnino o Arcane de Fortiche Production.
Exterior Playa Atardecer
¿De dónde surgió el proyecto de escribir «Exterior Playa Atardecer»?
L: Estaba cursando un seminario de no ficción, y venía de filmar un proyecto bastante caótico. Me pareció que algo del absurdo de cómo se hacen las películas – todo lo que implica la construcción de una imagen, lo que les espectadores no pueden imaginarse – podía ser divertido de escribir. En ese momento desarrollé algunos fragmentos, escenas breves. Más adelante, para aplicar a una convocatoria se me ocurrió convocar a Cami para que haga ilustraciones que acompañen el texto; y también empecé a pensar en el proyecto como un libro, sumando capítulos/escenas, pensando en la estructura general.
C: Luego de filmar un proyecto desafiante, caótico y formativo, como manera de procesar esa experiencia empecé a realizar memes e ilustraciones del equipo técnico. Casi en paralelo, sino antes, Lara ya había comenzado a escribir sobre ese rodaje. Al poco tiempo, motivadas a presentarnos a una convocatoria (pues ambas compartimos trabajar bajo presión) Lara me propuso que ilustre sus textos, y así surgió lo que luego sería Exterior Playa Atardecer.
¿Cómo es el proceso de revisión de sus obras?
L: Necesito: leer en voz alta, varias veces, leer todo de corrido. Imprimir, llevar lo impreso a algún café, lejos de tentaciones/distracciones como la cama y la computadora; corregir y revisar a mano. Volver a la compu, transcribir las correcciones y modificarlas al hacerlo, y así un par de veces. En el medio, dar vueltas, darle tiempo a las revisiones (el tiempo es fundamental), darle aire a las lecturas, hacer anotaciones de qué podría sumar, qué no funciona. Recurrir a otras voces cuando me vuelvo indecisa.
C: Parte de la idea por la cual empecé a dibujar en digital era un poco hacer lo que quiera, o no tener que seguir reglas o limitarme en buscar algo técnicamente correcto o estético; así que en la mayoría de los casos una vez que hago el dibujo no suele haber muchas correcciones posteriores. En un proyecto como Exterior Playa Atardecer, que los dibujos son principalmente de línea con ocasionales plenos de escalas de grises, hubo un constante chequeo de que se llegase a comprender la forma de los objetos pertenecientes al universo del audiovisual (cámaras, lentes, trípodes). Diría que el mayor momento de ajuste en mi proceso es previo al “entintado”, donde trabajo la composición a través del fotomontaje digital.
La novela gráfica escrita por Lara Sade e ilustrada por Camila Tellería fue editada por el sello independiente Corazón de Perrx. Se presenta este domingo.
Una versión preliminar de la novela fue distinguida con el Incentivo a la Edición de Narrativa Gráfica en 2023, seleccionada por un Jurado integrado por nada más y nada menos que Alan Pauls, Héctor Guyot, Paula Pérez Alonso, y Romina Paula (quién escribió el prólogo para esta edición).
«Seleccionamos este proyecto por la originalidad de la propuesta en un género híbrido y por la mirada aguda y cómica, «desde adentro», que despliega tanto en palabras como en ilustraciones sobre el universo del rodaje y sus vicisitudes.»
Romina Paula, durante la Ceremonia de Premiación 2023
El Incentivo a la Edición es un apoyo económico a la edición de obras que, por su formato y género, tienen mayores retos para la publicación. El objetivo es contribuir a la circulación de obras originales que desafían los géneros convencionales.
Exterior Playa Atardecer narra un rodaje de cine independiente. Un equipo técnico joven y algo inexperto convive durante tres semanas, sin percibir sueldo alguno, para grabar una película post-apocalíptica en un invierno en Mar del Plata. La asistente de dirección relata lo que vive: su impotencia frente al clima, el presupuesto que no alcanza, el guion que se reinventa en cada jornada. Como postales enviadas desde el centro del rodaje, las ilustraciones muestran cámaras y trípodes en medio de paisajes desolados, locaciones en estado de abandono, integrantes del equipo técnico que juegan con utilería y vestuario mientras alternan entre la sobreexigencia y el cansancio.
Camila TelleríaLara Sade
La presentación será este domingo 8 de diciembre en La Plata, en la Sala Polivalente, Pasaje Dardo Rocha (Piso 1), con la presencia de las autoras y Natalia Maldini.