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¿Qué es una «obra en desarrollo» ?

Entre un borrador y una idea avanzada, la obra en desarrollo es un trabajo con suficiente elaboración como para que en la lectura puedan apreciarse su propuesta, escritura y potencial. Si bien cuenta con un universo narrativo, una estructura y una forma de contar, el autor continúa revisando y tomando decisiones que darán lugar a su versión definitiva.

Entre un borrador y una idea avanzada, la obra en desarrollo es un trabajo con suficiente elaboración como para que puedan apreciarse su propuesta, escritura y potencial. Si bien cuenta con un universo narrativo, una estructura y una forma propia de contar, el autor continúa revisando y tomando decisiones que darán lugar a su versión definitiva.

Desde su primera edición en 2020, el Premio Estímulo a la Escritura Todos los tiempos el tiempo pone el foco en ese momento particular del proceso creativo en el que un proyecto todavía conserva la posibilidad de transformarse. En las Bases y Condiciones queda reflejada esa vocación de los organizadores.

Además de un fragmento representativo y un mínimo de páginas ya escritas -que varía según la categoría-, los participantes deben indicar el porcentaje de avance de la obra y presentar un texto sobre los aspectos argumentales, conceptuales o formales que continuarán desarrollando. Esta consigna permite comprender hacia dónde se dirige y cuáles decisiones siguen abiertas.



Concebir la escritura como un proceso implica reconocer que el tiempo es una herramienta fundamental. Algunos de los títulos más importantes de la literatura demandaron años y noches en vela antes de alcanzar su forma definitiva. Marcel Proust dedicó más de una década a escribir En busca del tiempo perdido, ampliando y corrigiendo su novela hasta el último momento de su vida. Gabriel García Márquez tardó casi veinte años en encontrar el corazón de Cien años de soledad

La historia también demuestra que pocos autores trabajaron completamente en solitario. Detrás de muchas obras destacadas hubo editores, escritores, amigos o primeros lectores que acompañaron el intrincado camino de una idea. Ezra Pound ayudó a dar forma a La tierra baldía de T. S. Eliot; el editor Maxwell Perkins trabajó estrechamente con F. Scott Fitzgerald y Thomas Wolfe; Mercedes Barcha fue la primera lectora y el sostén de García Márquez durante el derrotero de su libro más famoso. En todos esos casos, el intercambio no sustituyó la voz del autor sino que contribuyó a que encontrara su versión más personal. Por eso, además del reconocimiento económico, los autores premiados participan de clínicas de escritura junto a tutores de reconocida trayectoria, lo que convierte a este recurso en un espacio de acompañamiento capaz de fortalecer cada proyecto sin alterar la identidad de quien lo escribe.

Sugerimos, ante todo, animarse a participar, luego leer hasta la última coma de las Bases y Condiciones.